Ángel Román leyendo un libro de Mark Fisher durante una conferencia sobre capitalismo y cultura contemporánea

Mark Fisher. El capitalismo más allá de sus límites

Existen autores que mantengo una fascinación desde el primer momento que los conozco como es el caso de Mark Fisher. No tengo ni idea de por qué me atraen de una manera inmediata, la cuestión que sucede. Es como una epifanía, una revelación y me incita a seguir investigando y leyendo documentos, libros y publicaciones de esa fascinación. Me acabo de dar cuenta de que esto es mí el “algoritmo natural”. Una especie de intuición o brújula cultural.

Le conocí por Lo raro y lo espeluznante justo antes de la pandemia del COVID-19, en concreto por los temas relacionados con David Lynch (devoro todo ensayo que se publica sobre el director norteamericano), Sigmund Freud, lo siniestro e inquietante (unheimlich), temas que son mis favoritos.

Más tarde cayeron por mis manos Realismo capitalista. No hay alternativa, Deseo postcapitalista y Los fantasmas de mi vida, todos ellos editados por la magnífica editorial Caja Negra.

La combinación de cultura popular, filosofía, música, cine y psicopolítica me dejaron asombrado. Cada día que pasa su huella es más profunda. Sus ideas son tan poliédricas y enriquecedoras que tienen una vigencia actualmente muy poderosa. Sus libros no se dejan de reeditar, seminarios y cursos amplifican su legado y el futuro parece que va en la dirección de sus pensamientos después de casi 10 años de su muerte (se suicidó un 13 de enero de 2017 a los 48 años de edad).

El día que conocí a Mark Fisher mi vida no ha vuelto a ser la misma. Me ha permitido autoconocerme mejor desde una dimensión de social.

 

Tendencias a lo largo del tiempo del filósofo Mark Fisher

Realismo capitalista de Mark Fisher

 

Es un autor que ha sabido identificar como nadie el sentir del siglo XXI y entender la cultura como mercancía dando forma al concepto de “realismo capitalista”.

Fisher no teoriza tanto, sino que da sentido en el devenir de la cultura capitalista cuando existe una intensificación del neoliberalismo y una homogenización de la cultura (más de lo mismo). Entre algoritmos, hiperpersonalización de servicios, extracción de datos y el auge de las narrativas terapéuticas de la autotransformación heroica (Fisher, 2018, p. 130) se justifica la confianza en uno mismo como la única forma posible de proporcionar seguridad en un mundo incapaz de ofrecer respuestas a largo plazo.

Cuando Margaret Tatcher decía que “no hay sociedades, solo individuos” con su política de la mano de hierro en plenos años ochenta, lo que venía a decir es que “no hay alternativa” a un futuro compartido sino a un neoliberalismo donde los propios sujetos individualizan sus deseos y potencian su confianza ciega en el capital.

El capital nunca decepciona. Es inagotable e infinito. Siempre tiene que haber más. Y esta es “la naturaleza del capitalismo. Porque el capital no es dinero. No es el efectivo que tenemos en el bolsillo. El capital es dinero destinado a generar más dinero, el efectivo de nuestro bolsillo no” (Fisher, 2024, p. 161).

Hemos pasado de la ganancia a la rentabilidad en la economía capitalista, deseamos no solo ganar dinero, sino que produzca más, en definitiva, solo observamos, vivimos la realidad a través del capital.

Reconstruyendo la subjetividad

 

Si el colapso del sistema económico capitalista actualmente es algo que no se contempla, y más cuando se ha superado la crisis 2008, el “realismo capitalista” parece abrir una nueva vía para pesar el futuro y consiste acelerar y empujar el capitalismo más allá del capitalismo. Este aceleracionismo

“sostiene que hay deseos y procesos que el capitalismo hace surgir y de los que se alimenta, pero no puede contener; y es la aceleración de esos procesos lo que empujará al capitalismo más allá de sus límites. El aceleracionismo es también la convicción de el mundo deseado por la izquierda es postcapitalista, de que no hay posibilidad de retorno a un mundo precapitalista y de que no existe un deseo serio de retornar a ese mundo, aunque pudiésemos hacerlo” (Fisher, 2017, p. 159)

 

El aumento de los problemas mentales como la ansiedad, estrés o la depresión en el mundo contemporáneo ha obligado a pensar que el capitalismo “enferma” a las personas. Más de 1.200 millones de personas sufren algún tipo de trastorno de salud mental según este artículo de El País.

Ilustración de la filosofía de Mark Fisher

Ilustración: Helena de la Cruz 

 

La cultura capitalista ha mercantilizado todo incluso al propio sujeto. Nuestras conductas, emociones, afectos e intimidad son considerados recursos y capitalizados por grandes fondos de inversión para convertirlos en mercancía, puro capitalismo cognitivo de la subjetividad de las personas.

El infierno no son los otros, sino uno mismo

 

El capitalismo, como bien comenta Fisher (2016, p. 66), “se alimenta del estado de ánimo de los individuos, al mismo tiempo que los reproduce”, el propio subjeto también forma parte del mercado, lo intensifica y le hace ser protagonista de la cultura de consumo del siglo XXI. Todo es susceptible de ser mejorado, los medios digitales nos lo permiten gracias a los constantes retoques de mejora y perfeccionamiento.

La mercantilización de la subjetividad contemporánea permite un nuevo diálogo con los objetos de consumo ya que legitiman la identidad a través de las propias experiencias que mantenemos con las emociones.

El concepto de Mark Fisher de “realismo capitalista” se basa en entender que el capitalismo produce realidades sociales que afectan y colapsan a las sociedades de cultura capitalista.  Es como si el propio sistema te enfermara y a la vez tuviera la solución para sanarte.

Este “realismo capitalista” (Fisher, 2016, p. 129)  se basa:

  • La globalización y la unificación de mercados en grandes corporaciones.
  • Una precarización del trabajo (y de la vida en general) caracterizado por la simultaneidad laboral, pobreza salarial y tiempos cada vez más extensos en paro.
  • Aumento de la burocracia de los estados.
  • Intensificación de la cultura de consumo.
  • La mercantilización de la educación.
  • Aumento de los problemas mentales como el estrés, la depresión y la falta de atención.

Las emociones como mercancía. De Mark Fisher a Eva Illouz

 

Comercializar las emociones significa trasladar la realidad objetiva al plano de la experiencia subjetiva. El consumo estimula nuestra individualidad, esos objetos que compramos generan emociones y experiencias. En definitiva, «la cultura moderna ve la emocionalidad como fuente de verdad” (Illouz, 2019, p. 282)

Lo que conecta a Fisher con Illouz es la capacidad que tiene el capitalismo para posibilitar la reconstrucción de la subjetividad gracias a la intensificación del neoliberalismo. Se suprimió la función de la cultura popular de soñar de forma colectivamente (Fisher) para incentivar el empoderamiento de la subjetividad a través del incremento de las sensaciones y emociones como principio de autenticidad (Illouz).

La autenticidad se produce

 

Al capitalismo le interesa producir no solo productos sino también emociones. Renovamos los productos de la misma manera que exploramos nuevas experiencias subjetivas con la intención de ser más auténticos.

Nos aburrimos de lo que somos porque nos soportamos la somos, por eso nuestra individualidad está vertebrada de manera íntima con el consumo, ya que entendemos que al comprar objetos generamos emociones y experiencias.

El consumo como amplificador de nuestra identidad, narra desde lo individual sin permitir vincularlo a lo colectivo. Nuestra identidad es performativa, también nuestras emociones. Comercializamos las emociones para convertir las experiencias subjetivas en realidad objetiva. La emoción se ha convertido en la cultura moderna fuente de verdad.

No hay narración colectiva, solo expresión del yo. El consumo estimula nuestra individualidad, pero ha dejado de producir sentido colectivo.

La intensificación de las emociones nos lleva a replantearnos nuestra relación con los productos. Las personas de las sociedades hipermodernas consumen narrativas del yo que estimulan el deseo, la novedad y la autoconciencia como estrategia del capitalismo para potenciar la subjetividad.

El marketing ha convertido la autenticidad en una propiedad de los objetos, se produce la autenticidad de la misma manera que cualquier otro producto. El producto es tu emoción, una fuente de novedad constante.

El deseo de un futuro que no tuvo lugar

 

La intensificación de las emociones nos lleva a replantearnos nuestra relación con los productos. Las personas de las sociedades hipermodernas consumen narrativas del yo que estimulan el deseo, la novedad y la autoconciencia como estrategia del capitalismo para potenciar la subjetividad.

Según Ortiz de Landázuri (2025, p. 119) “el capitalismo consumista se ha basado en una reconfiguración de la memoria, lo importante ya no es la memoria colectiva, la tradición, sino la memoria individual basada en las propias experiencias”. La producción de sentido no se hace ya de manera comunitaria, no existen narraciones que hablen de lo común, de hechos compartidos. La cultura popular no forja identidades sociales sino de historias mercantilizadas (storytelling) de narrativas individuales que solo tienen como misión la exhibición y tratamiento de la subjetividad como mercancía.

 

Fotografía en blanco y negro de un niño en bicicleta y un letrero que dice: el deseo de un futuro que no tuvo lugar

La comunicación de yo gracias al exceso de los medios digitales no tiende puentes con los demás, nos emociona, pero no tiene capacidad para narrar, tejer ficciones compartidas.

Por esta razón, todas las ideas de Mark Fisher nos hablan del deseo de un futuro que no tuvo lugar, una imposibilidad de la cultura popular por narrar el mañana.

Y esta es la razón fundamental por la que conecta Fisher conmigo: el capitalismo extrae datos, emociones, narrativas, individualiza, nos permite soñar, pero no es capaz de ofrecer futuros diversos, imaginar el camino que nos impulse de esperanza de un mañana colectivo. ¿Hay alternativa?

Y esto es tan deprimente como la depresión que llevó al suicidio a Mark Fisher.

 

Bibliografía

Fisher, M. (2016). Realismo capitalista. ¿No hay alternativa? (1a). Caja Negra Editora.

Fisher, M. (2017). Una revolución social y psíquica de magnitud casi inconcebible: los interrumpidos sueños aceleracionistas de la cultura popular. In A. Avenessian & M. Reis (Eds.), Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el poscapitalismo (1a-4a Reimpresión). Caja Negra Editora.

Fisher, M. (2018). Los fantasmas de mi vida. Escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos (1a). Caja Negra Editora.

Fisher, M. (2024). Deseo postcapitalista. Las últimas clases. Caja Negra Editora.

Illouz, E. (2019). Capitalismo, consumo y autenticidad. Las emociones como mercancía (1a). Katz Editores.

Ortiz de Landázuri, M. (2025). La civilización del deseo. Una historia filosófica de lo querido. Siglo XXI de España Editores, S.A.

 

 

Imagen conceptual de comunicación sostenible con persona desenfocada caminando frente a un muro de piedra, simbolizando el movimiento hacia un futuro más consciente y humano.

Comunicar la sostenibilidad desde la belleza, emoción y verdad

Comunicar la sostenibilidad es el gran reto de las marcas.

  • Cuidar el medioambiente es belleza.
  • La inclusión y la diversidad, también es belleza.
  • Ayudar a tus clientes a tomar decisiones conscientes, es belleza.
  • La conversación y el debate fomentan el cuidado y la empatía. Esto también es belleza.
  • Cuidar a las personas que trabajan dentro y fuera de las organizaciones, es belleza.

Las empresas que tienden a embellecerse no son mejores, pero sí más humanas.

Sumar este tipo de bellezas refuerzan nuestra humanidad compartida, amplían derechos y refuerza lazos entre los humanos y la naturaleza.

 

El gran reto de las marcas es comunicar la sostenibilidad

 

Utilizar la herramienta de la belleza como elemento fundamental en la comunicación de la sostenibilidad es prioritario en las empresas porque humaniza. Voluntariamente intentan construir un mundo mejor, ya no es necesario la legislación porque voluntariamente ya lo tienen en su ADN.

Lo regulatorio ya no es norma, sino que la voluntad de las empresas por ser voluntariamente libres para tender hacia la sostenibilidad, las hacen ir más allá de la legislación.

La sostenibilidad no es un asunto de leyes sino de voluntades. Y aquí la cosa cambia dentro de la cultura de las organizaciones y la comunicación de las marcas.

La sostenibilidad no es ley, es voluntad

 

La belleza nos hace sentir bien a gusto con nosotros mismos.

Es el momento de comunicar lo que estamos haciendo, no lo que haremos

La comunicación de la sostenibilidad tiene como misión advertirnos de que podemos mejorar, ser mejores, transformar el mundo y nosotros.

 

Vete a lugares físicos, emocionales, afectivos, mentales, etc. donde te hagan sentir bien.

 

La contemplación de la belleza está exenta de ego, te crea una experiencia que te eleva, te emociona y te conecta con la idea de que la vida merece la pena.

Comunica lo que eres

Siempre.

Persona colocando flores moradas en un jarrón, gesto simbólico de cuidado y respeto por la naturaleza como parte de una comunicación sostenible.

La comunicación de la sostenibilidad en las empresas conlleva reflexionar sobre las cosas que nos hacen sentir bien.

La comunicación de la sostenibilidad no es un resultado, sino una experiencia. Se comunica desde los resultados que se van consiguiendo, no del objetivo que se espera. La comunicación es un proceso que se experimenta y se difunde a las partes interesadas. La forma de comunicación ha cambiado, no vale hacer lo de siempre, sino que se comunica desde la experiencia. Es algo que se necesita experimentar actualmente.

Los humanos estamos conectados a la vida de la misma manera que a la belleza.

Lo contrario de la muerte es la belleza.

Lo que la belleza nos enseña a los humanos es su decidida voluntad de mantenernos con vida.

Integrar la sostenibilidad en las empresas es un ejercicio de resistencia, es voluntario como la belleza, conectado con lo humano.

La escultura de David de Miguel Ángel es una belleza y sirve como herramienta de comunicación estética

La belleza como herramienta de comunicación

Conectamos siempre a través de la verdad. Y la verdad es todo aquello que conecta con uno mismo y con alguien más. Es un asunto de complicidad, pero también de reconocimiento.

La verdad nos hace reconocernos, y gracias a eso conectamos. Generamos vínculos con las personas.

El mundo es funcional, nuestro cuerpo es funcional, el universo es también funcional. Las empresas son efectivas y eficientes, aspiran a producir, ser rentables y aumentar su capital económico. En definitiva, también quieren ser funcionales.

La belleza como herramienta de comunicación nos permite:

  • Conectar mejor las personas.
  • Visibilizar nuestra diversidad y diferencia.
  • Ser más auténticos y empatizar más.

Las cosas funcionan por sí solas, no aspiran a ser bellas, pero solo con la belleza llegan a ser genuinas, aspiramos ser algo más. La belleza, al igual que el diseño, es una actitud.

¿Por qué es importante el marketing de belleza?

Comunicar a través de la belleza conlleva retener la atención. Los humanos estamos enganchados a la belleza, nos proporciona un bienestar que hace posible que “volvamos una y otra vez”.

Somos adictos a la belleza

Ahora más que nunca, ante la saturación de imágenes en Internet, necesitamos la belleza para salvarnos. Ese algo que nos mantenga la mirada quieta. La belleza es un impacto que nos obliga a detenernos.

 

El placer de lo bello nos provoca una adicción que nos lleva a la búsqueda de la belleza en nuestra vida cotidiana y si tu marca no es bella, los usuarios ni te compran ni te desean.

Las empresas y las marcas necesitan producir belleza, porque ellas están repletas de personas que trabajan todos los días por alguna razón. Lo económico tiene un peso muy grande pero no es lo único. Las personas podemos trabajar sin más pero trabajar con belleza es inmenso, es poderoso. Lo que ahora se denominan «marcas/empresas que empoderan».

La belleza como estrategia creativa para convertir tu marca en un objeto de deseo.

Existe una diferencia muy grande entre hacer las cosas y otra muy distinta, hacer las cosas bonitas. Mientras la primera está sometida al marco de la eficiencia; la segunda proyecta una idea de fascinación. Hacer las cosas desde un punto de vista no útil otorga a la belleza de un poder mayor.

La belleza es una herramienta de comunicación muy potente porque es algo que se experimenta y yo desde mi trabajo incorporo algo bello cada día: desde la escucha activa hasta la atención plena con mis clientes.

No son ganas, ni motivación ni pasión por mi trabajo, es el reto de conmover a través de lo que haces, para convertir lo ordinario en algo extraordinario.

¿Por qué vivir en un mundo menos bonito si lo puedes hacer más bello?

La belleza como herramienta de comunicación

Incorpora cada día algo de belleza en tu empresa, en tu profesión, en tu mundo, para que así no solo hagamos un mundo mejor sino también un mundo más agradable.

Hombre con camisa amarilla de pie en unas escaleras iluminadas en una estación moderna, destacando el contraste entre la arquitectura y el individuo. Ideal para temas de comunicación y narrativa digital

¿El storytelling ha matado a la narración?

La narración para los humanos siempre ha sido y es algo valioso, porque es poner común, compartir con una comunidad con intereses comunes. La mercantilización de la comunicación en los espacios digitales ha puesto en valor el storytelling como estrategia central en sus objetivos para ganar más interacción y participación a lo largo del siglo XXI.

La producción de sentido, el hecho de contar o narrar, tanto desde el punto de vista del marketing como de la comunicación o el negocio, se ha vuelto cada vez más interactiva. La atención es importante pero la relevancia tiene aún más valor en los medios digitales.

“Ahora estamos todos conectados por el Internet, como las neuronas de un cerebro gigante”

Stephen Hawking

Hombre con camisa amarilla de pie en unas escaleras iluminadas en una estación moderna, destacando el contraste entre la arquitectura y el individuo. Ideal para temas de comunicación y narrativa digital

Foto: Cristina Laín. Creativa y diseñadora

Comunicación y narrativas digitales

Los humanos entendemos el espacio digital (Internet) como algo de todos, un lugar de participación comunitaria, sin fronteras y con carácter global. Y para ello es necesario ser reconocidos y tener una identidad muy perceptible. Como bien decía el Manifiesto Cluetain (1999), los mercados son conversaciones.

Y los mercados quieren nuestro tiempo, nuestras emociones, en definitiva, capitalizan todo tu ser para obtener el máximo rendimiento. Es algo verdaderamente infeccioso y adictivo, como esa necesidad de comunicarse a través de la existencia de un «me gusta» en los tiempos mediáticos, tal y como ya vaticinó el director canadiense David Cronenberg en Videodrome (1982)

Hemos pasado del relato analógico al digital con la llegada de Internet. Ahora las historias han dejado de tener una estructura de inicio, desarrollo y desenlace para ser no-lineales, intertextuales, hipertextuales y multiusuarios.

En definitiva, el lenguaje se nos acontece enriquecido y la comunicación se ha transformado a imagen y semejanza de nuestra mente: inquieta, desordenada y múltiple.

Todo a la vez y en todas partes.

La narrativa digital es la construcción de un relato a través de medios de comunicación digital, ya sean textos, imágenes o vídeos.

Las marcas deben adaptar sus mensajes para poder estar en el mundo digital de la mejor manera posible en cualquier punto de contacto con las personas, tanto para informar de sus productos como para comunicarse. Deben de ser coherentes y consistentes con lo que dicen (y hacen).

Según PuroMarketing, las empresas con storytelling tienen un 75% de posibilidades de aumentar sus ventas.

Tanto empresas, marcas como personas debemos practicar la interacción por defecto. Por eso es tan importante generar conexiones duraderas y crear comunidades. Formar “tribus” (orgullo de pertenencia), según palabras de Seth Godin, de personas que tienen algo en común en lo que creer, sienten admiración y respeto. En definitiva, generar una comunidad es tener una idea en común.

“El marketing ya no se trata de las cosas que vendes, sino de las historias que cuentes».

Seth Godin

Ahora las empresas y las personas conversamos, formamos parte de la era de la participación.

Hombre con camisa amarilla de pie frente a un fondo de temática espacial con un planeta verde brillante. Esta imagen es ideal para representar temas de storytelling y comunicación visual creativa."

Foto: Cristina Laín. Creativa y diseñadora

Beneficios de la narrativa digital

Uno de los atractivos de la narrativa es el hecho de poder contar, de poner en común con las personas. La narrativa es narrar unos hechos que de manera colectiva nos importan a todos, no solo al que lo cuenta. Narrar es un hecho colectivo, incorpora lo colectivo en tu ADN, mientras que el storytelling apela a lo individual.

El storytelling es una herramienta o técnica de comunicación que usa las emociones para transmitir un mensaje y llamar más la atención, buscando el impacto emocional para conectar con las personas. La diferencia entre narración y narrativa, es que la narración es la sucesión de los hechos que se cuentan más o menos ordenada, mientras que la narrativa es el formato o tipo de género que usa para poder contar el relato (novelas, videojuegos, cómics, infografías, etc.).

Por lo tanto, el storytelling es una estrategia de comunicación, es la narración que busca la conexión a través de las emociones. Mi historia también puede ser tu historia, te puedes sentir reflejado, pero es algo así como que no genera vínculos comunitarios, no es nuestra historia, es solo la mía. El storytelling es la mejor herramienta de comunicación para poder comercializar los mensajes de las marcas y vincular la conversación con lo digital.

El beneficio del storytelling en la narrativa digital es que es el lubricante perfecto para impulsar la interacción en los ecosistemas mediáticos, por esa razón, sus beneficios en el mundo de la comunicación de las marcas se pueden desglosar en:

  1. Genera más vínculos emocionales con tu audiencia a través del relato de marca.
  2. Desarrolla argumentos más convincentes y persuasivos para convertir mejor.
  3. Busca la participación de tu audiencia para reforzar la conexión de tu marca.

Del storytelling al storyselling

 

Y si las historias ya no consiguen involucrarnos ni crear vínculos emocionales.

Y si el storytelling solo produce sentido cuando intenta comercializarnos algo. Así como la narrativa genera cohesión social, el storytelling implementa narrativas del yo. Y no producen comunicación sino información emocional.

Sin relato ni valores compartidos el storytelling gravita la ficción del capitalismo en un bucle infinito como lo haríamos en Instagram o Tik ToK.

Imagen artística en blanco y negro que combina la silueta de un hombre con un túnel, evocando introspección y misterio. Perfecta para temas de storytelling y narrativa digital

Foto: Iris Encina. Fotógrafa

El storytelling no nos compromete a nada solo nos emociona. No hay valores compartidos solo mercancía.

 

En el último libro que me he leído de Byung-Chul Han ,»La crisis de la narración» (2023), reflexiona sobre la narración y el poder curativo de la imaginación. Habla sobre el término storyselling para referirse a las narrativas que se dirigen a la producción de sentido del yo y de los consumidores, pero no del sentido comunitario (algo propio de la narrativa). Las personas se sienten más solas ahora que antes, quizás por que no comparten cuando comunican, solo informan de sus vidas, de los productos de una marca, una exhibición pornográfica de informaciones emocionales a través de los Stories.

 

Selfie como parte del storytelling

Rama de flores de cerezo con pétalos rosados sobre un fondo claro, ideal para representar imágenes delicadas y estéticas en campañas de comunicación visual y marketing.

El poder de seducir con imágenes

El poder de seducir con las imágenes es el denominado marketing de seducción que consiste en atraer audiencias o clientes a través de historias visuales que facilitan la comunicación con tus audiencias y públicos objetivos.

Los humanos tomamos decisiones visuales constantemente. Somos mirada. Recordamos el 80% de aquellos que vemos, frente al 20% de lo que leemos o el 10% de lo que oímos. Los humanos somos seres visuales, según el artículo «El poder de la imagen ¿por qué el contenido visual nos atrae tanto?» de Puromarketing.

Somos una sociedad visual.

¿Qué van a conseguir las marcas gracias a la comunicación visual?

 

  1. Ganar visibilidad y reconocimiento con los relatos visuales.
  2. Optimizar la comunicación visual de las marcas.
  3. Aumentar la atracción hacia la marca.

Imagen de flores suaves en tonos rosados con la frase 'Los humanos recordamos mejor con imágenes'. El mensaje resalta el poder de las imágenes en la memoria y su capacidad para mejorar la retención de información, subrayando la importancia de la comunicación visual efectiva

El lenguaje visual te ayuda a conectar mejor con las personas

 

Las historias visuales facilitan la comunicación a través de las imágenes y tienen la capacidad de representar las emociones de manera más impactante.

Busca nuevas soluciones de representar visualmente los mensajes de tu marca, organización o empresa a través de la toma decisiones visuales que conecten con tu audiencia.

La información visual influye en el alcance y visibilidad de los contenidos online y potencia los resultados del KPIs de comunicación.

Seduce a través de narrativas visuales (storytelling) que sean capaces de comunicar la identidad de tu marca (brand storytelling) e impacten de manera relevante con tu audiencia.

Posiciona tu marca con una imagen deseable y usa las herramientas del marketing de seducción para atraer a más clientes.

Imagen de capullos de flores rosados en primer plano con la frase 'El 90% de la información que transmitimos a nuestro cerebro es visual'. El mensaje destaca la importancia del contenido visual en la forma en que el cerebro procesa la información, subrayando el poder del lenguaje visual en la comunicación y el marketing

Marketing de seducción se compone de:

 

Narrativa visual de marca (visual storytelling): contar historias guapas a través de imágenes (comunicación visual de mensajes). Más allá del logo y la tipografía también comunicas. Mejora la identidad visual de tu marca con narrativas visuales acordes a tus valores.

Auditoría de comunicación visual: analiza la imagen corporativa de tu organización para saber si la identidad visual está alineada con los mensajes que quieres transmitir. La comunicación visual de la empresa debe estar alineada con la comunicación textual.

Marketing visual de producto: imagen de producto (comunicación visual de lo que vendes). Mejora la imagen de tus productos para ganar atracción visual.

La belleza te ayuda a vender.

 

Las historias visuales facilitan la comunicación

 

Busca nuevas soluciones de representar visualmente los mensajes de tu marca a través de decisiones visuales que conecten con tu audiencia. Gana visibilidad, optimiza la comunicación y aumenta la atracción de la marca.

 

Imagen de flores suaves en tonos rosados con la frase '#SomosSeresVisuales' en el centro. El mensaje destaca la importancia de la comunicación visual, apelando a la capacidad humana de procesar y ser influenciados por imágenes y estímulos visuales en nuestra percepción del mundo

Hombre joven utilizando su teléfono móvil en un entorno urbano iluminado con luces de colores. Representa un enfoque reflexivo en la conexión digital, ideal para ilustrar el concepto de marketing consciente, donde la tecnología y la conciencia se encuentran para crear interacciones más auténticas y significativas.

¿Qué es el marketing consciente?

La sostenibilidad es el nuevo paradigma, ha transformado la manera de gestionar y hacer los negocios. Nos ha cambiado y nos ha hecho ser más conscientes de que todo está conectado.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, la grave crisis derivada de la pandemia y el auge del empoderamiento de la ciudadanía, entre otras cosas, han contribuido a modificar el papel de las empresas en la sociedad.

Las empresas conscientes o con propósito son aquellas que ponen en el centro de sus decisiones los valores por encima de maximizar los beneficios. Quieren ganar dinero, pero no a cualquier precio. En sus manos tienen un papel decisivo para el futuro de las sociedades ya que la sostenibilidad vertebra todas sus decisiones.

Hombre joven utilizando su teléfono móvil en un entorno urbano iluminado con luces de colores. Representa un enfoque reflexivo en la conexión digital, ideal para ilustrar el concepto de marketing consciente, donde la tecnología y la conciencia se encuentran para crear interacciones más auténticas y significativas.

Foto: Cristina Laín

Las empresas con propósito necesitan un marketing consciente

El rol de la empresa en la actualidad vela por los intereses de los accionistas, pero cada vez más contribuye a satisfacer una necesidad o resolver un problema social y ambiental de las partes interesadas, denominado Stakeholder Capitalism.

En palabras de Pablo Sánchez, director gerente de la organización B Lab en España: “es fundamental para estimular el desarrollo en España de un modelo empresas con propósito que equilibre y combine la obtención de beneficios económicos con la generación de un impacto social positivo”[1].

La sostenibilidad es el nuevo paradigma, ha transformado la manera de gestionar y hacer los negocios. Nos ha cambiado y nos ha hecho ser más conscientes de que todo está conectado.

Si la manera de entender la empresa está modificándose no lo será menos la forma de consumir. Según el informe de Edelman Trust Barometer (2020), el 80% de la gente espera que las marcas «resuelvan los problemas de la sociedad». Dicho de otra manera, 8 personas de cada 10 espera que las empresas se comprometan y tengan un impacto positivo (tanto en lo social, ambiental como en lo económico).

En el magnífico libro de la periodista Brenda Chávez, “Tu consumo puede salvar el mundo”, reflexiona sobre la manera en que las personas pueden hacer actos conscientes de cambio al castigar o premiar a empresas comprometidas con la sostenibilidad.

 

Las sociedad demanda un mundo más sostenible

Toda empresa consciente necesita un marketing consciente ya que las empresas al convertirse en organizaciones, tienen que tener un propósito que conecte con lo que hacen y disponer de una cultura empresarial con sentido para ver al consumidor como aliado.

Hemos pasado del “yo te vendo” al “tu me compras”. La comunicación empresarial es definitivamente interactiva gracias a Internet. Las empresas comparten sus mensajes con todos sus grupos de interés tales como: trabajadores, clientes, comunidad local, proveedores y el medio ambiente. Tanto las empresas como sus públicos tienen la posibilidad de intercambiar información y valores. La sostenibilidad ya no solo afecta al producto sino también a la empresa. Forma parte de la cultura de las organizaciones y ésta debe de comunicarse a los stakeholders.

El gran reto de las empresas (de todas ellas) con propósito y sin él, es comunicar su narrativa estratégica a través de un rol determinado ya que los consumidores presionan a las propias empresas para que se comprometan a ser más sensibles con los problemas del mundo y de las personas.

¿Qué quieren significar las empresas para la ciudadanía? ¿Qué rol quieren tener ante la sociedad para activar su propósito? ¿Cómo comunican y logran materializar el para qué hacen lo que hacen?

El branding nos ayuda a tomar decisiones de negocio

Estas preguntas solo las puede responder el branding, una gran herramienta de marketing, que tiene el poder de significar algo más para alguien. No es una estrategia comercial ni empresarial, es una dirección que ayuda a tomar decisiones de negocio.

El branding cristaliza de manera coherente y consistente la cultura de la empresa, llevando sus valores de dentro hacia fuera, porque solo desde su corazón se pueden cambiar las decisiones para ser auténticamente una empresa con impacto positivo.

Para hablar de sostenibilidad es necesario entender el concepto de crecimiento. En un sistema económico en el que prima la mercancía es un orgullo que florezcan empresas que piensen en el bien común y se organicen para ofrecer soluciones que sean relevantes para las personas.