El infierno que baila conmigo
Crecer es un acto doloroso, no conozco a nadie que durante el acceso a la madurez no haya tenido la sensación de perder algo más que la inocencia. He llegado a mi infierno con mis propios pies, nada ni nadie me han empujado a adentrarme a ellos, simplemente me he rendido ante mis propios infiernos.
El arte cinematográfico es muy prolijo en la construcción de personajes viscerales cuyas vidas colisionan constantemente con la realidad. La cámara persigue en todo momento ese preciso recorrido entre el ritmo interior del protagonista y su vida. El objetivo se atreve a observar su desamor, tristeza, violencia, felicidad, humillación, etc., y además sin ningún tipo de prejuicios.
El cine ha dado excelentes personajes conmocionados por su inquietante mundo interior desde Laura Palmer en la serie de Twin Peaks pasando por James Dean en Rebelde sin causa. Un profundo mundo particular que solamente manifestado en el exterior se vislumbra en toda su extensión.
En definitiva, de lo que hablo precisamente en El infierno que baila conmigo es de la constatación de que los sentimientos íntimos desvelados en un ambiente público provocan un efecto extraño, un fotograma reconocible por todos ya que nos advierte de que ese sentimiento aparecido en escena también le sentimos nosotros.
Detalles del producto
El infierno que baila conmigo
- Autor: Ángel Román
- N° de páginas: 175
- Depósito Legal: BU-456-2005
- ISBN: 8460982092
- Diseño de la edición: Estudio Euroláser, S.L.
- Imagen de portada: Ricardo Blackman
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